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Gobierno mexicano presenta 11 medidas para evitar abuso a mexicanos en EEUU

16 noviembre, 2016

Infobae La Cancillería mexicana anunció este miércoles un plan de 11 acciones para evitar abusos contra sus ciudadanos en Estados Unidos tras la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de hace una semana. Aunque faltan casi dos meses para que Trump asuma su cargo, ya se denunciaron en diversas ciudades y poblaciones de

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La Cancillería mexicana anunció este miércoles un plan de 11 acciones para evitar abusos contra sus ciudadanos en Estados Unidos tras la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de hace una semana.

Aunque faltan casi dos meses para que Trump asuma su cargo, ya se denunciaron en diversas ciudades y poblaciones de Estados Unidos actos de racismo y xenofobia contra los latinos, alentados por el discurso del mandatario electo, que llamó a los mexicanos «criminales y violadores».

La Cancillería señaló en un comunicado que entre las pautas que seguirá la red de 50 consulados mexicanos en Estados Unidos figura la apertura de una hot line gratuita disponible las 24 horas. Esta vía servirá para «atender dudas sobre medidas migratorias y reportar cualquier incidente», además de extender horarios para realizar trámites.

Se prevé asimismo «aumentar la presencia de consulados móviles y sobre ruedas, a fin de ofrecer servicios integrales de protección y documentación a un mayor número de personas en sus comunidades».

Para promover que todos los mexicanos cuenten con documentos de identidad, el Ministerio de Relaciones Exteriores dio a conocer que aumentará «el número de citas para realizar trámites de matrícula consular, pasaportes y cédulas de nacimiento».

Además, se prevé «reforzar el diálogo con autoridades estatales y locales, en el entendido de que las políticas locales determinan, en buena medida, la vida diaria de los mexicanos en el vecino país».

Trump ha señalado que cortará fondos a las «ciudades santuario» de inmigrantes en caso de que tengan «políticas amigables» hacia los indocumentados, como Chicago, Nueva York, Rhode Island o Newark.

Sin embargo, algunas autoridades de esas urbes, sobre todo las encabezadas por alcaldes demócratas, se rebelaron y dieron a conocer que no acatarán las medidas que involucren abusos contra sus derechos humanos, como el uso de policías locales para labores exclusivas de agentes migratorios.

El fin de semana, el sucesor de Barack Obama anunció que deportará entre dos y tres millones de hispanos –la mayoría, mexicanos– que tengan antecedentes penales, una cifra que para los entendidos es exagerada e incluye, además de personas con historial peligroso, a quienes cometieron faltas menores.

La Cancillería también dio a conocer que acelerará la apertura de «Ventanillas de Asesoría Financiera» y fortalecerá la campaña de «bancarización» en toda la red consular.

Por el momento no hubo reacciones de expertos sobre este nuevo plan, aunque algunos portales noticiosos consideraron «insuficiente» y «defensiva» esta estrategia. «En otras palabras, el Gobierno está aconsejando a los indocumentados que se escondan cuando les pide evitar incidentes con representantes de la ley», señalaron.

Legisladores de la oposición habían exigido a las autoridades mexicanas un plan integral para dar protección a sus ciudadanos en Estados Unidos, entre los cuales ha cundido la alarma, la zozobra y hasta la psicosis por el temor de ser deportados y que se sigan «separando las familias».

Durante sus dos períodos en el poder, Barack Obama lanzó la peor campaña de deportaciones contra los latinos, que generó la expulsión de 2,7 millones de personas, en un intento de congraciarse con la oposición republicana para que accediera a aprobar una ley migratoria.

A pesar de esos esfuerzos, que le ganaron el apodo de «deportador en jefe» de parte de organizaciones de defensa de los indocumentados, los republicanos boicotearon todo intento por aprobar una iniciativa que sacara de la sombra a los 11 millones de migrantes indocumentados.

 



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